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Continúo con mis fructíferas investigaciones no remuneradas en diversos campos de la ciencia, la tecnología, la filosofía y la psicología del ser humano como objeto de estudio.

Hoy me centro en la mejora del placer, y por tanto de la vida diaria de los humanos por medio de la tecnología. Y es que señores, nos hallamos inmersos en una sociedad que en potencia dispone de los medios más poderosos conocidos hasta la fecha para adquirir y compartir el conocimiento, y que sin embargo está muda en sus anhelos más profundos. ¿Y por qué? Porque nuestra herencia social sigue anclada en el pasado, el pudor y la vergüenza, y como resultado de ello la gente sigue haciendose pajillas en silencio en lugar de masturbarse con alegría en el alfeizar de la ventana cual personaje de Monty Phyton, mostrando al mundo sus dotes y su orgullo.

Pero no todo está perdido, en esta gran red aún quedan huecos para hablar abiertamente de lo que os preocupa: la mejora del placer sexual, solo o en compañía, múltiple a ser posible. La gente sigue desesperada buscando en oscuros libros orientales el modo de mejorar su satisfacción, bregando con términos y prácticas a veces incomprensibles, y quedando muchas veces con ello lesionadas de por vida tras prácticas erróneas o ingestas de supuestos afrodisíacos venenosos, cuando todo se puede solucionar con un portátil y una conexión a internet.

Lo único que se necesita para alcanzar el placer infinito, prolongado sin límite, y multiorgásmico, es un portatil barato, una conexión lenta y con frecuentes cortes a internet, que en España se puede conseguir con cualquier proveedor, y al menos una mano libre. Dispositivos tales como ratones ergonómicos pueden ayudar, pero no son imprescindibles.

A continuación, es cuestión de buscar vídeos en Youtube(R) o sus copias porno del material que más nos inspire en cada momento. Saber algunas palabras clave en inglés puede ayudar a encontrar más vídeos, y los alemanes también son bastante guarrillos. En cualquier caso esas palabras se han de conservar como oro en paño, en cualquier viaje de estudios, placer o trabajo pueden ser útiles a las tantas de la mañana en una discoteca.

Tras esto, se lanza la reproducción del vídeo, y tras unos segundos de espera, cuando comienza la reproducción del minifilm, has de ponerte manos a la obra, con fruición, rápido y contundente, como si bombearas agua para abastecer a todo Nueva York. De ese modo en poco tiempo alcanzarás un grado próximo a la cumbre del placer.

Es entonces cuando la tecnología juega a nuestro favor: el vídeo se detendrá súbitamente, mientras un cartel indica “Buffering…35%”, “Buffering…67%”. Esos segundos paralizan el cuerpo y la mano, y la mente queda en un brusco parón de algunos segundos,que rebajan la excitación. El vídeo continúa, y es momento de que te lances al ataque de nuevo, otra vez para arriba, haste que… “Buffering…22%”, “Buffering…47%”, otra nueva bajada y control de la situación.

Un vídeo de 5 minutos puede en la práctica prolongarse de forma extenuante cual segundos finales de un partido de baloncesto con árbitros cabrones en la final olímpica, y llegar hasta la hora real. En ese tiempo habrás superado varias cumbres sucesivas con gran control de tu mente y cuerpo. Con el tiempo alcanzarás múltiples orgasmos sin resolución, hasta llegar al 99% del vídeo, en el que puedes tirar la casa por la ventana.

Creo que con esta contribución puedo afirmar que me encuentro ya al nivel de Kinsey o al menos de Grijande, e insisto, merezco el Nobel con prontitud.

Hasta el próximo informe.

 

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