Etiquetas

, , , , , , , ,

Hasta 1965, cuando se comenzaron a distribuir las bezodiazepinas (Valium, Tranxilium y demás), los psiquiatras contaban con medios reducidos para sedar a los pacientes. Se empleaba otro medicamento, cuyo nombre no recordaré aquí, que popularizó la idea “romántica” de suicidarse por sobredosis al estilo de Marilyn Monroe (si es que no la quitaron del medio). Dichas pastillas tenían dos peligros muy grandes: por una parte, la dosis letal estaba muy cerca de la terapéutica. Pasarse un poco implicaba el coma o la muerte si el cuerpo estaba débil. Por otra parte producía amnesia a corto plazo: algunos pacientes ingerían la pildora, a los cinco minutos se olvidaban de haberla tomado y se tomaban otra, cayendo redondos al suelo. Se utilizaba, no obstante, porque era mejor que la otra solución de moda, la lobotomía aplicada con un cincel metido en la nariz y a martillazo limpio hasta dañar una parte del cerebro en la parte frontal. Desde luego eliminaba la agresividad de los pacientes, pero los dejaba tontos de por vida.

 Los que optan por esta idea, suelen querer dejar un cadaver exquisito, porque un tiro desparrama los sesos, lo cual es poco digno. Si se falla, cosa más común de lo que se cree, puede dañarse solo el nervio óptico dejando ciego al suicida, volarte el paladar, los dientes y la lengua o dañar partes del cerebro no vitales: una lobotomía casera que simplemente deja gilipollas. Y en cuanto a ahorcarse, o bien deja azulado, con la lengua fuera y los ojos para arriba, lo cual es igualmente desagradable a la vista, o bien si se pasa uno con el tamaño de la cuerda produce la decapitación, que es todavía menos glamouroso.  Además se suele calcular mal la resistencia de la cuerda, y mientras uno se asfixia patalea instintivamente. Los movimientos rompen la cuerda o el techo, terminando todo en un bochornoso costalazo contra el suelo y tal vez algunos huesos rotos en la mayoría de los casos.

Pero los médicos no son tontos, y en cuanto apareció el Valium lo empezaron a usar para sustituir a ese medicamento pernicioso, limitando su prescripción a casos extremos muy controlados. Las benzodiazepinas tienen una dosis letal a partir de unos 30 gramos. Las pastillas de Valium, Tranxilium, Lexatin y demás son de unos 10 miligramos (0,01 gramos). Con una cuenta sencilla, resulta que es necesario ingerir 3000 pastillas para alcanzar esa dosis. Solo reunir pastillas suficientes para el experimento es una odisea, pero también hay inconvenientes adicionales, como por ejemplo que los excipientes están diseñados para provocar vómitos en cuanto se superan las 10 o 20 pastillas. Es decir, el incauto suicida se quedaría dormido después de unas buenas arcadas limpiadoras. En cuanto a la Dormidina y demás, tan sólo dejan atontado muchos días, y otras cosas como los antidepresivos no te matarán pero vivirás con daños renales y hepáticos entre otros. Simplemente entrarás en Facebook con tus fotos de la diálisis y tu nueva silla de ruedas.

Así, la única vía consiste en dormirse profundamente con unas 20 pastillas de Valium como máximo, poniéndose una bolsa en la cabeza con la esperanza de asfixiarse en el sueño. Sin embargo, la intoxicación por dióxido de carbono (CO2) es tan angustiosa que incluso estando inconscientes los que lo intentan se retiran la bolsa de plástico de la cabeza o la rasgan en una especie de sonambulismo instintivo de supervivencia. Como mucho aparecen dormidos y con una bolsa del Carrefour o del Día al lado, cosa que a los compañeros de piso o parientes les puede parecer algo raro. Te invitarán a ir a un lugar donde unos señores con bata blanca muy simpáticos te van a ayudar.

La tentación entonces consiste en beberse una gran dosis de alcohol junto con las pastillas a fin de incrementar la profundidad del sueño. Sin embargo el alcohol aumenta considerablemente la respuesta al vómito junto con las pastillas, así que el interfecto termina dormido con la cabeza en el WC. Una gran fama en Facebook y Tuenti con la galería de fotos correspondiente.

Realmente el único modo de aplicarse alcohol suficiente sería con un enema anal, pero eso sí, después de ingerir las pastillas, porque si se hace antes, igualmente tomar diez o doce pastillas producirá el vómito. La cosa sería tomarse 20 pastillas, ponerse una bolsa en la cabeza y meterse un tubo por el ano conectado a una botella de vodka o similar. El principal problema es que tras 20 pastillas estás tan atontado que probablemente no aciertes a colocar el tubo en el orificio, con lo cual los compañeros de piso o la policía simplemente te encontrará durmiendo con una bolsa medio quitada, el culo en pompa y licor chorreandote entre las nalgas.

Y en cuanto al 1% que efectivamente acierte, igualmente estarás con una bolsa de basura en la cabeza y un tubo metido en el culo, lo cual, creedme, no es un cadaver exquisito. Y además desde que llega la inconsciencia hasta que mueres pasan horas, así que lo más probable es que llegue alguien antes y despiertes no junto a San Pedro sino en un hospital con tus amigos de visita descojonandose y las fotos de tu pose enemática colgadas en Facebook.

Anuncios